Cesta (0)

Lookbook de otoño e invierno

Nada de pasarelas: hemos pensado en lo que te espera ese día y en el bolso con el que llegas mejor. Debajo de cada foto están los dos modelos que mejor le van.

Mujer con abrigo gris caminando deprisa por una calle de piedra con una bandolera coñac a la cadera

Martes de cierzo

Una bandolera que se queda en su sitio cuando el viento aprieta y tú llegas tarde.

Cruzada y por encima del abrigo, la Moncayo no se escapa ni se abre al andar. Con el móvil y la cartera tienes bastante para una mañana de recados.

Mujer leyendo el periódico en un café antiguo con un bolso negro de media luna en la silla de al lado

Café antes de la reunión

Un bolso negro que cuelga de la silla y no acaba en el suelo.

El Cierzo cuelga del respaldo de la silla sin escurrirse, y cabe lo justo para no cargar de más. Para los días largos, el Jaca hace lo mismo con espacio para una libreta.

Mujer con camisa azul guardando un portátil en un gran bolso de piel natural sobre su mesa de trabajo

Con el portátil a cuestas

Lleva el ordenador y la carpeta sin tener que cambiar de bolso para salir a cenar.

El Ebro lleva funda de portátil desmontable: a las siete la sacas, la dejas en el cajón y te vas con un shopper de piel. El Gállego es la versión que no teme la lluvia.

Mujer de pelo gris eligiendo tomates en un mercado con un capazo de rafia colgado del brazo

Sábado en el Central

El capazo pesa poco y las asas de piel no se clavan, por lleno que vaya.

El Mercado aguanta acelgas, una barra de pan y la compra de la semana. Si llega húmedo a casa, lo dejas al aire y recupera la forma.

Mujer con vestido azul charlando con otros invitados en una plaza, con un bolso de mano burdeos

Boda de mañana

Un bolso de mano que se sostiene solo, por si te dan una copa y te abrazan a la vez.

El Goya lleva correa desmontable, así que puedes colgártelo cuando toque bailar. Para la noche, la Aljafería es plana y cabe el móvil, las llaves y poco más.

Mujer con jersey gris mirando por la ventanilla de un tren, con una bandolera burdeos cruzada

El tren de las nueve

La bandolera plana no estorba en el asiento y tienes las llaves a mano al bajar.

La Delicias se queda cruzada todo el viaje con la cremallera hacia delante. Si llevas más cosas, el Borja guarda el resto y se dobla cuando no lo necesitas.

Mujer joven bajando una escalera antigua con una mochila de piel marrón y una bufanda mostaza

Cuarto sin ascensor

Las manos libres para la barandilla, y el peso en la espalda y no en un solo hombro.

La Ordesa se lleva a un hombro para salir de casa y a los dos cuando toca andar. Quien prefiere menos peso se lleva la Teruel, que además se convierte en bandolera.